
Pedagogía de Jesús

Dentro de la visión del Colegio Divino Salvador de Medellín se establece que un referente del quehacer pedagógico Salvatoriano es la pedagogía de Jesús. En efecto, La práctica educativa puede iluminarse teniendo un lente pedagógico sobre las palabras, las actitudes y los gestos de Jesús.
Esto permite descubrir que, fundamentalmente, la misión de Jesús fue cambiar la mentalidad en cuanto al relacionamiento consigo mismo, con Dios, con los otros y con lo otro, de tal manera que su misión esencial fue enseñar a vivir. La Pedagogía de Jesús es compartir aprendizajes sobre el arte de saber vivir.
¿Se reconocía Jesús como un maestro?
“Ustedes me llaman el Maestro y el Señor y decís bien porque los soy” Jn 13,13
¿Tenía Jesús un proyecto educativo definido?
“Pero Él les dijo: «También a otros pueblos tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado.» E iba predicando por las sinagogas de Judea.” Lc 4,43
¿Cómo enseñaba y cuál era su novedad como maestro?
““Entraron en Cafarnaúm, y el sábado entró Jesús en la sinagoga y comenzó a enseñar. Y se admiraba de su doctrina porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas” Mc 1, 21-22
Nuestra Pedagogía
De esto se desprenden 3 características de esta Pedagogía:
- Es una enseñanza contextualizada: Todo cuanto hizo correspondió a su contexto. No es solo considerar los acontecimientos sociales, políticos, económicos y familiares sino la situación existencial de las personas, sus experiencias y su mundo vital.
- Es diversa en su metodología: Para cada realidad concreta, una técnica diferente: historias, parábolas, milagros, oraciones, discursos, símbolos, preguntas y respuestas, estudio de casos, repetición, inducción, motivación por medio de ejemplos, proyectos, etc.
- Siempre entrelazaba teoría y práctica: Las experiencias son motivos de la enseñanza teórica y, a su vez, la teoría deriva en una práctica capaz de modificar la vida concreta.

Rasgos esenciales
de la pedagogía de Jesús:
Una pedagogía fundamentada en la persona
Jesús reafirma el valor absoluto de la persona frente a la cual todo debe ser relativizado, de manera que todo proyecto debe orientarse en su realización. Ni las tradiciones, ni las instituciones, ni la ley debe absolutizarse y mucho menos manipularse para oprimir o instrumentalizar a las personas. Lo más sagrado para Jesús es la persona humana, especialmente los empobrecidos y excluidos, y la realización de su vida en toda plenitud.
La educación como una práctica de la libertad
Esto plantea la libertad como una conquista contra todas las condiciones de opresión. Todo proceso educativo es educar en y para la libertad. En la pedagogía de Jesús, junto con la defensa absoluta de la persona y de la vida, encontramos el llamado a una conquista continua de la libertad.
La pedagogía de la práxis
Jesús educa por y para la práctica. No hace referencia a que las obras se ponen encima de la palabra, sino que las obras deben seguir una intencionalidad y metodologías definidas. Es la superación de lo meramente conceptual y doctrinario para abrir paso a que esto conlleve a la generación de hábitos y transformaciones vitales.
Una pedagogía del camino
Es una palabra significativa para definir la vida humana: EL CAMINO. Al comparar la vida con un camino y con el caminar encontramos tres componentes: Saber dónde estamos (situación), a donde queremos ir (horizonte) y qué requiero para ponerme en marcha (esfuerzo cotidiano, perseverancia, voluntad).
Es el arte de la pregunta y el diálogo
La pregunta que conlleva al diálogo es una técnica que construye sabiduría, pues confronta la propia ignorancia y permite la apertura de nuevos saberes desde la diversidad, la criticidad y la divergencia del pensamiento.
La grandeza de los signos
En su práctica educativa Jesús recurre a numerosas acciones y gestos simbólicos, porque su forma de enseñar va mucho más allá del mero discurso. Las acciones y los gestos de Jesús son liberadores.
